El último trabajo de la autora ha sido presentado en el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes de Madrid con un selecto montaje audiovisual
Una familia moderna, última obra de Julia Navarro, ha sido presentada en el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes de Madrid, con un selecto montaje audiovisual del que fueron testigos significados e influyentes personalidades y grandes amigos de la escritora, quienes llenaron el aforo del célebre recinto cultural.

Julia Navarro estuvo acompañada en el escenario por Margarita Robles, ministra de Defensa, el filósofo, Juan Gomá y un representante de Plaza & Janés. En el patio de butacas destacaba la presencia del expresidente Felipe Gónzalez.
La obra explora el choque generacional, el paso del tiempo y las contradicciones de la vida actual a través de las tensiones entre los miembros de una familia. Recordando a Lev Tolstói, en su Anna Karénina: Todas las familias se parecen, las infelices lo son cada una a su manera, el título de la última obra de Julia Navarro, posiblemente, alerta del drama de una familia que cada uno vive a su manera.
Los personajes
Los abuelos (Martha y Thomas) tienen más de setenta años y pertenecen a la vanguardia artística y cultural. Ella fue una brillante primera bailarina de ballet internacional y él es un reconocido filósofo. Aunque se consideraban una generación avanzada y moderna, observan con desconcierto cómo el mundo ha cambiado y sus certezas empiezan a tambalearse.
La hija (Felicitas) dirige con éxito un canal digital. Es madre soltera por elección y ha criado sola a su hija. La nieta (Penny) una adolescente que desafía todas las convenciones y observa la realidad con códigos y prioridades muy distintos a los de sus abuelos.
La narración también describe la presencia de Lucía, una mujer hondureña que lleva décadas trabajando en el hogar familiar, introduciendo temas como:
Julia Navarro comenta
¿Considera que esta novela supone un cambio de registro en su trayectoria literaria?
No. Yo siempre escribo sobre las cosas que me preocupan, sobre los asuntos que están presentes en la conversación pública, aunque a veces los aborde con una mirada retrospectiva. Lo que realmente me interesa es la condición humana y eso está presente en todas mis novelas: los claroscuros de del ser humano, que afloran de distinta manera según las circunstancias y el momento histórico.
¿Cree que la convivencia y la tolerancia entre generaciones se han vuelto más complicadas?
La perplejidad que siente una generación ante la siguiente es tan antigua como el mundo. Cada nueva generación trasforma las cosas, y tiene todo el derecho de hacerlo. La anterior posee unos esquemas y una determinada escala de valores que la siguiente acaba cuestionando y, en muchos casos dinamitando. Y eso está bien, porque si no fuera así no avanzaríamos. Lo importante es mantener el diálogo: poder sentarse, escucharse, aprender unos de otros y entender las razones de quienes piensan de manera diferente.
Cuando el lector cierre el libro, ¿con qué idea le gustaría que se quedara?
Me gustaría que todos los personajes le hubieran provocado una sacudida y le invitaran a la reflexión. Si la novela contribuye al debate y a la reflexión, me doy por satisfecha. Yo siempre defiendo lo mismo: sentémonos, hablemos, debatamos y discutamos. Puede que usted me convenza, puede que yo le convenza o puede que ninguno de los dos cambie de opinión. Lo importante no es eso, sino haber podido expresarnos libremente y mantener una conversación basada en el respeto y en el interés por escuchar al otro.
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