Unión profesional del médico de ejercicio libre
La Granja de la Costera,por Valencia, es un pueblecito resignado con su destino, y feliz vive, aunque sepa que cada dos por tres la Iglesia con sus campanas les pueda tocar hasta por todos sus callejones. Pero lo tienen metabolizado, como parte de su heredado ADN ,como cualquier militante superficial de cualquier partido político, los que tienen tan profundas y fijadas ideas que siguen votando a “los suyos”,a pesar de las coces recibidas.
Pero no hace mucho, la llegada de un nuevo y contumaz vecino ha pretendido cambiar su consabida polución decibélica, alegando que eso de no dejarlo dormir las campanas era más propio de un pueblo de salvajes. El muy snob.
Y tras acabar la disputa social a punto de hacer sangre, una votación popular ha decidido volcar el sentido común hacía la herencia, y la tradición de las desgracias asumidas.
Todo lo anteriormente expuesto, no conseguía sacármelo de la cabeza, mientras el otro día iba leyendo los lamentos de unos compañeros ORL en un grupo de Wasap fundado para sacar adelante la concienzación y lucha contra nuestra auténtica proletarización profesional.
Compañeros que no resignados ante la física de la cruda realidad presente, procuran luchar esforzadamente, remando hacía la metafísica de los deseos y la justicia retributiva futura.
Ellos, los que han elegido ir por la vida de toritos bravos, de hombres dignos, que no de mansos bueyes.
Y, contra toda la plutocracia, los de la Casta Dominante, tan capaces de retorcer todos sus argumentos retributivos, como de invertir la verdad de cualquiera de nuestras quejas y lamentos… los que nos someten y humillan con sus miserables baremos médicos, de a pocos euros la visita.
Pues bien,acaban hasta preguntándose como muchos compañeros,tan capaces para la ciencia, no están ni la mitad de despiertos para la lidia de la inteligencia y las adversidades propias de su día a día profesional.
Por su baja participación ante cualquier convocatoria tendente a su resolución. Para acabar atormentados hasta con psicoanalíticas disquisiciones sobre el cruel panorama.
Mientras uno,de nuevo, así como no se puede quitar de encima lo de las campanas de marras y lo de la fuerza del destino que casi marca de rojos o azules a los humanos, tampoco puede dejar de recordar ,al hilo de las cosas que pasan, aquello de Chesterton…”No le quiten las cadenas al esclavo, golpeen al esclavo hasta que se olvide de las cadenas”.
Ellos, los del pueblo, de sus campanas/coñazo, y muchos de nuestros compañeros de sus dolientes y magros sueldos.
Solo así pudiera entenderse como muchos de entre nuestros compañeros, siempre de mentalidad tan aristocrática, aunque pudieran andar en una confusa y menesterosa transición, piensen en seguir viviendo aún como los caracoles, que no tienen otro afán que el de estar unidos a su concha, a su aislada y egoista egolatría presente.
Queridos Irene y Emilio, es mi pobre reflexión sobre la pomada, permitídmela. ¿Acaso no sabemos los médicos el que uno de los pilares básicos de la felicidad es la aceptación gozosa de nuestro propio destino por duro que aparezca, cosa que de sobra deben de saber las Cias Aseguradoras para estrujarnos un día sí y otro también por culpa de nuestro epicureísmo Hipocrático?.
Como sabemos también con Chesterton, del que abuso de nuevo por andar en su feliz reelectura…
“Que ningún hospital manda a nadie a casa, en un alarde de creatividad, con una pierna de más, en todo caso, de menos”.
Pues eso, sigamos nosotros luchando bajo las órdenes de nuestro regalo de los cielos, el General Dr. Guerrero y para quién no quiera arrimar el hombro…que siga saliendo andando por los siglos sobre una sola pierna de su hospital y…con su coja conciencia!!!
Luis Manuel Aranda
Médico Orl-Huesca
Socio de Unipromel
luismanuel.aranda@gmail.com
